Out of Control. Reports on the Atomic Bomb
Out of Control. Reports on the Atomic Bomb
Dirigida por Beatriz Caravaggio
Color y b&n | 50 min. | 2023
Esta película es el resultado de cuatro años de investigación y experimentación artística llevadas a cabo por Beatriz Caravaggio en el campo de las pruebas nucleares y el desarrollo armamentístico. Utilizando materiales desclasificados por potencias nucleares, la película deja patente la amenaza existencial latente que se cierne sobre la vida en la Tierra, abriendo un debate sobre la ciencia y los valores éticos en relación con las armas nucleares.
Con el apoyo de la Fundación BBVA
Música compuesta para la película por Klaus Nielsen
En agosto de 1939, Albert Einstein envía una carta al presidente Roosevelt, en la que le comunica la sospecha de que Adolf Hitler podría estar desarrollando un nuevo y devastador armamento: la bomba atómica. El temor suscitado por la combinación de un régimen totalitario de carácter expansionista y genocida con un arma de destrucción masiva, le lleva a recomendar el comienzo, a la mayor brevedad posible, de un programa propio de desarrollo de armamento nuclear para hacer frente a la Alemania nazi. Roosevelt comprende la gravedad de la amenaza y autoriza la puesta en marcha del gigantesco Proyecto Manhattan: ciencia y tecnología avanzada al servicio de la consecución de objetivos militares.
Con este fin, se reúne en Los Álamos, Nuevo México, a un amplio número de brillantes científicos y tecnólogos, muchos de ellos recién llegados a Estados Unidos huyendo del nazismo, bajo la dirección científica del físico J. Robert Oppenheimer y la dirección militar del general Leslie R. Groves. Como resultado, el 16 julio de 1945 se lleva a cabo con éxito, en el desierto de Nuevo México, la primera detonación atómica, la prueba Trinity, una explosión de veinte kilotones que evidencia un poder de destrucción nunca visto, al tiempo que representa una demostración crucial de la potencia de la ciencia física.
Los científicos quedan abrumados al comprobar el descomunal potencial destructor de la nueva arma, en la que habían estado trabajando febrilmente, día y noche, bajo la heroica premisa de hacer frente a la amenaza latente y con la excitación añadida de ir más allá en el conocimiento de la materia. Pero en el acontecer bélico Alemania ha sido derrotada y, en este nuevo contexto, un pequeño grupo de científicos de Los Álamos siente ahora incertidumbre y ansiedad sobre los usos de la bomba atómica. Se ha abierto paso en ellos el convencimiento de que no solo los aspectos cognitivos de la ciencia deben ser tenidos en cuenta, sino también los intereses y valores humanos en juego. Pasa a primer plano no la cuestión crucial de qué se puede hacer con el arma nuclear, sino la de qué se debe hacer, e intentan disuadir a los políticos y militares de que se utilice como arma de destrucción masiva contra Japón.
Pero entre los investigadores hay disparidad de opiniones. La mayoría, entre los que se encuentra el propio Robert Oppenheimer, al ser consultados sobre si la bomba debía o no ser arrojada, responden que ser científicos no les otorga una cualificación especial para contestar a preguntas explícitas sobre el universo de los valores y los objetivos del conocimiento, sobre el debe. Aceptan la existente división del trabajo, científica y militar, y en el ámbito de la toma de decisiones no pertenecientes a lo que constituye el núcleo de su quehacer, prefieren guardar silencio.
Veintiún días después de la exitosa prueba Trinity, la bomba Little Boy hace blanco en Hiroshima y, tres días más tarde, Fat Man impacta sobre Nagasaki. El mundo ya no volverá a ser el mismo. En tan solo dos instantes, en dos momentos de aterradora destrucción, mueren 200.000 personas; pero las cifras continuarán aumentando notoriamente en los meses sucesivos a causa de las quemaduras, la radiación, el cáncer, la falta de medicamentos y la malnutrición.
Desde esos desgarradores acontecimientos, se han llevado a cabo más de dos mil ensayos nucleares, desarrollados por países con estructuras políticas diferentes: Estados Unidos, la antigua Unión Soviética, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán o Corea del Norte; en océanos, tundras, desiertos, montañas; detonaciones atmosféricas, terrestres, subterráneas, submarinas. Explosiones cada vez de mayor rendimiento, donde los kilotones se convierten en megatones y llegan a superar 3.100 veces la potencia de la bomba de Hiroshima. Una capacidad destructora sin límites, sin compasión, en una carrera armamentista imparable que no duda en llevar a cabo refinados ensayos nucleares, desalojando para ello a los habitantes de islas paradisiacas y destruyendo sus arrecifes coralinos, o exponiendo a la radiación a cientos de animales e incluso, en algunos casos, a tropas-cobaya. Detonaciones que destruyen y contaminan con su lluvia radioactiva el medio ambiente, los recursos naturales, la fauna, representando una amenaza existencial para la vida en el planeta Tierra.
Los Gobiernos filmaron de manera sistemática y metódica estos ensayos nucleares, acumulando miles de archivos audiovisuales que con el paso de los años han ido saliendo a la luz, permitiéndonos contemplarlos con una mezcla de asombro, horror y, quizás, un punto de fascinación por su potencia y seductora belleza destructiva. Se filmaban para estudiar de manera científica cada paso del desarrollo de la detonación, realimentando a través de estos datos visuales un trabajo continuo de control del poder destructivo.
Acompañando y complementando estas filmaciones, se escribieron centenares de informes, memorandos, ensayos, documentos todos ellos clasificados, en los que se diseccionaba, con las potentes herramientas del análisis científico, la totalidad de la operación nuclear: variables meteorológicas, infraestructuras, niveles de radiación, onda expansiva, rendimiento, nivel de exposición, radiación térmica, efectos en distintos tipos de seres vivos, etc. Nada quedaba sin medir, sin documentar, en unos informes en los que el ser humano, los animales y la vida eran tan solo un objeto formal de análisis e intervención, expulsando, por lo general, del ámbito de consideración de esas miles de páginas todo lo que tuviera que ver con el dominio de la ética, el respeto del principio de dignidad y de la conservación de la vida.
“De donde nace el peligro, nace la salvación también”, escribió el poeta Hölderlin en su poema Patmos. Hoy sabemos bien que del poder aplicado del conocimiento surgen soluciones eficaces e imprescindibles a problemas acuciantes y, en algunas esferas cruciales, es precisamente ese poder el que constituye a la vez el peligro y parte de la solución al mismo. La precisión y el control de los ensayos nucleares, capturados en imágenes e informes objetivados, y en los que pivota Out of Control. Reports on the Atomic Bomb, desembocan en gigantescos arsenales de armas de destrucción masiva, consecuencia de una carrera armamentista imparable, fuera de control. La ciencia es una fuerza transformadora y liberadora fundamental, pero la continuidad y la mejora de la vida en la tierra dependen también del diálogo con otras construcciones culturales, desde las humanidades al arte, y de la participación de fuerzas sociales plurales en aquellas decisiones que involucren riesgos existenciales a escala global.
La narración cinematográfica de Out of Control marca la pauta para la composición musical del danés Klaus Nielsen. La partitura se escribe específicamente para la obra: un paisaje sonoro experimental que incorpora retorcidas y contorsionadas grabaciones de campo y composiciones generadas con sintetizadores y samplers. Nielsen se inspira en las consecuencias que la carrera armamentista tiene para el planeta. El carácter inquietante y futurista de su música contribuye a la atmósfera única de la película.
mas info lorem ipsum
Change the color to match your brand or vision, add your logo, choose the perfect layout, modify menu settings, add animations, add shape dividers, increase engagement with call to action and more. Change the color to match your brand or vision, add your logo, choose the perfect layout, modify menu settings, add animations, add shape dividers, increase engagement with call to action and more.
Change the color to match your brand or vision, add your logo, choose the perfect layout, modify menu settings, add animations, add shape dividers, increase engagement with call to action and more. Change the color to match your brand or vision, add your logo, choose the perfect layout, modify menu settings, add animations, add shape dividers, increase engagement with call to action and more.
Change the color to match your brand or vision, add your logo, choose the perfect layout, modify menu settings, add animations, add shape dividers, increase engagement with call to action and more. Change the color to match your brand or vision, add your logo, choose the perfect layout, modify menu settings, add animations, add shape dividers, increase engagement with call to action and more.
Change the color to match your brand or vision, add your logo, choose the perfect layout, modify menu settings, add animations, add shape dividers, increase engagement with call to action and more. Change the color to match your brand or vision, add your logo, choose the perfect layout, modify menu settings, add animations, add shape dividers, increase engagement with call to action and more.
Change the color to match your brand or vision, add your logo, choose the perfect layout, modify menu settings, add animations, add shape dividers, increase engagement with call to action and more. Change the color to match your brand or vision, add your logo, choose the perfect layout, modify menu settings, add animations, add shape dividers, increase engagement with call to action and more.
Different Trains
Portfolio
Dirigida por Beatriz Caravaggio
Color y b&n | 29 min. | 2016
Different trains dota de vida visual a la partitura homónima compuesta por Steve Reich en 1988: una obra en tres movimientos para cuarteto de cuerda y cinta pregrabada, que refleja la experiencia personal del compositor durante la Segunda Guerra Mundial y la confronta con los horrores del Holocausto.
Creada en su totalidad con material de archivo fílmico, la película utiliza el tren como símbolo de destinos radicalmente distintos según el contexto geográfico e histórico; así, majestuosos trenes recorren los paisajes idílicos de Estados Unidos, mientras en Europa los trenes de deportación trasladan a los judios a los campos de exterminio nazi; para finalizar, tras la liberación, con el viaje a América de los supervivientes. La grabación musical a la que se enlaza la obra es la considerada canónica, grabada por Kronos Quartet en 1989.
Con el apoyo de la Fundación BBVA
Música de Steve Reich
LA REESCRITURA CINEMATOGRÁFICA DE DIFFERENT TRAINS
Miquel Martí Freixas
Revisitar, repensar, volver a mirar lo acontecido, son actitudes artísticas de nuestro presente. Una posición cultural muy activa en las últimas décadas, que especialmente indaga en los legados del siglo XX. Estas vueltas al pasado ofrecen una reflexión en detalle de lo vivido, unas inscripciones de la memoria aún más profundas de las ya existentes. Podríamos entender este viaje de retorno como un capítulo póstumo del siglo anterior.
El siglo XX es también el primero en el cual la humanidad tiene variedad de herramientas para dejar amplia constancia e interpretación de lo sucedido en el tiempo vivido. Es un siglo impreso, fotografiado, sonorizado, filmado día a día. En el siglo XXI estas múltiples herramientas que constatan lo acontecido se han globalizado y sobresaturan su propia función. Es una época escrita, fotografiada, sonorizada, filmada, compartida y experimentada virtualmente en diversidad de formatos y plataformas en cada minuto. La ingente y veloz cantidad de material que inscribe el testimonio de nuestro tiempo dificulta miradas calmas y distantes. Quizás esos obstáculos para la comprensión del presente siglo XXI también favorecen la búsqueda de las razones en las sendas del pasado siglo XX. Una de las características de estos tiempos de múltiples registros es la intersección entre ellos. Son expresiones mezcladas, interactivas, participativas. Un rasgo distintivo que desde las artes contemporáneas también se adopta. Las reinterpretaciones en muchos ámbitos artísticos, modalidades de palimpsestos y de creaciones híbridas entre varias prácticas cuyas fronteras se diluyen o las miradas poliédricas que permiten una profundización definitiva en ese objeto de estudio, son un ejemplo de ello.
La creación de Beatriz Caravaggio se encuentra en estas premisas posculturales. Desde el inicio del siglo XXI mira hacia años clave del siglo XX: los referidos al Holocausto. La obra, una película, es la reconstrucción de unas memorias compuestas en forma musical en los años ochenta. Partituras biográficas de Steve Reich que reflexionan acerca de unas experiencias colectivas, las de aquellos que sufrieron la barbarie del nazismo, transcurridas durante los años treinta y cuarenta. Así obtenemos en nuestro presente una singular y compleja obra diarístico-musical-cinematográfica que tiene un arco creativo de unas ocho décadas.
Ritmos, fracciones y composiciones de la memoria
La obra de Steve Reich Different trains es la descripción de un pensamiento. En su infancia, el compositor transitaba de costa a costa de los Estados Unidos para visitar a sus padres divorciados. Un niño en grandes trenes, viajes que duraban varios días, largos trayectos vividos como aventuras. En su madurez, y en un proceso de indagación en sus raíces judías, el compositor comprende que mientras él disfrutaba de esas espectaculares travesías, por otros raíles circulaban historias desesperadas, con deportados destinados al confinamiento o la muerte. El compositor toma conciencia de la fortuna que vivió, quizás del peso del destino, al ser judío y hallarse en otros países alejados de la Europa del nazismo y el Holocausto.
La composición musical de Reich tiene como característica destacada la repetición, siendo muy presentes elementos que recuerdan a la actividad de un tren. Se constituye de momentos que combinan rapidez y ralentización, expresando sus distintas velocidades. Despuntan los distinguibles pitidos vinculados al funcionamiento del ámbito ferroviario. Y, especialmente, refleja el inconfundible traqueteo incesante que se acaba convirtiendo en un ritmo interno para el viajero. El compositor norteamericano plasma esta constancia en una envolvente reiteración sonora, como si se tratara de un estado de trance auditivo, que podría abrir la mente a un estado singular. En ese campo más intangible es donde se produce la conexión entre otros espacios físicos distantes, entre otros trenes y otros seres humanos. Ese rítmico viaje mental será la base de su memoria.
Beatriz Caravaggio interpreta las ideas de Steve Reich dotando a la partitura de vida visual. Su relectura nace del montaje de imágenes de archivo relacionadas con la temática expuesta y pertenecientes a su época; es decir, tienen una ligazón documental con la historia descrita.
La película transcurrirá desde la naturaleza y los paisajes, con una admiración por los majestuosos trenes, hasta la vuelta a grandes ciudades y significativos edificios, un mundo urbano grisáceo posterior a la Segunda Guerra Mundial, habiendo atravesado por en medio los horrores del genocidio. A lo largo de este paso del tiempo, se conjuntan los archivos pertenecientes a los campos, la deportación, el exterminio y la liberación; unos registros filmados en lugares y circunstancias donde el testigo de lo real escaseaba, grabados algunos por los propios nazis y otros, más tarde, por los aliados. En un vasto trabajo de selección de material de archivo, la intervención de la videoartista se fundamenta en una excelente reordenación de todas estas imágenes, una metódica y precisa elaboración hecha fotograma a fotograma. A partir de estos procedimientos, el origen documental se reescribe para crear un hilo argumental, la construcción de una mirada narradora.
La realización se caracteriza por la división de la pantalla en tres partes, aportando de esta manera una gama de lectura de significados. Por un lado, el tríptico está ligeramente desacompasado, lo que nos ofrece una fragmentación del tiempo, unos recuerdos fraccionados. Reminiscencias que aparecen algo revueltas, formadas por una diversidad de dinámicas, tránsitos y voces. El tríptico es también una compleja composición de movimientos, formas y texturas, construida con sugerente riqueza por coordinación, semejanzas o contraste. Se trata de un trabajo collagístico, pero a su vez la variedad de fuentes de archivo está pensada con uniformidad visual, lo que nos brinda un relato cohesionado.
Beatriz Caravaggio mantiene también la estructura original que divide la obra en tres movimientos, y es en el tercero donde el tríptico toma un nuevo valor a partir del contraste de significados. Los supervivientes llegan a sus nuevos destinos y el ritmo cotidiano de esas ciudades imbuye sus vidas, pero estas no dejarán de estar entremezcladas con las imborrables huellas del Holocausto. Así, el transcurso del presente convivirá con recuerdos del pasado.
Trascendencias y legados
Muchas han sido las representaciones artísticas vinculadas a esta temática: desde las realizadas en los propios campos (pintura, dibujo, música, literatura, poesía, entre otros) hasta las generadas hoy en día. Hay bastantes obras cumbres que se han convertido en un referente, pero más allá de destacar talentos y aciertos, el conjunto de obras en sí, el conglomerado que configuran aquellas más éticas, rigurosas, hondas o representativas, acaba constituyendo una memoria colectiva de los acontecimientos.
Desde prácticas distintas trazan un legado influyente las memorias escritas, la literatura y la poesía (Paul Celan, Ana Frank, Imre Kertész, Eugene Kogon, Primo Levi, Elie Wiesel, entre muchos otros), los cineastas (Alain Resnais, Claude Lanzmann, Andrzej Munk, Harun Farocki, László Nemes) o la música, como la de Steve Reich y la reescritura cinematográfica de Beatriz Caravaggio frente a la que nos encontramos. A su vez, memoriales y museos de todo el mundo desarrollan una función de aunamiento de la memoria histórica, incluida la artística. Asimismo podríamos incluir obras que llegan a un público muy mainstream y, aunque tengan una profundización menor que las anteriormente citadas, mantienen una ética y un verdadero interés por lo expuesto e influyen a una amplia capa de la población por su popularidad. Puede ser el caso de la famosa película de Steven Spielberg (sin olvidar su labor esencial realizada con el material de archivo) o algunos comics como el pionero de Bernard Krigstein o el célebre de Art Spiegelman.
Entre todas ellas forjan un legado rico y múltiple de inscripciones de la memoria. Un monolito conjunto de representaciones que inscriben el importante concepto de no olvidar nunca jamás lo acontecido. También encontramos, además, una esperanza de herencia futura, de que la Historia vivida en el siglo XX, de que el Holocausto y todas sus causas y consecuencias, sean parte de la memoria del porvenir. Como si en los seres humanos pudiera constar un saber común que impida desarrollarlas de nuevo, inculcando en su aprendizaje cognitivo las extremas lecciones y experiencias nacidas de ese periodo.
Elena Blasco
Elena Blasco
Millones y abundantes razones
Elena Blasco
Millones y abundantes razones
Documental
30 min. | 2012
En 2012, la artista Elena Blasco nos propone hacer un documental sobre su exposición Millones y abundantes razones, que tenía lugar en la Sala Alcalá 31 de Madrid. A lo largo de treinta minutos, Blasco nos explica cuáles han sido los momentos cruciales en su evolución artística, cómo surgen las obras y qué ideas las sustentan, de qué materiales están hechas, cómo dialogan entre sí o cambian de significado según su ubicación en el espacio expositivo. El humor juega un papel determinante en su trabajo, pero tras esa apariencia desenfadada, se esconde una actitud crítica hacia la realidad social y los prejuicios del ámbito privado. Elena Blasco nos habla sobre pintura, escultura, fotografía, instalaciones, dibujos y grabados, sobre obras cuyos títulos muchas veces son desconcertantes y jocosos, como por ejemplo Ancha es Castilla y ni falta que me importa, Pensamiento fértil a más no poder o Ella se violaba a menudo también.
Fragmentos del catálogo de la exposición
“Nunca ‘me he pensado’ en términos ‘qué soy’ o ‘qué no soy’. En la facultad de Bellas Artes elegí pintura, y es cierto que cuando empecé a trabajar me sentía clarísimamente pintora. Pero ocurría, y no hablo de los primeros momentos pero sí muy pronto, que al ponerme a hacer cuadros sabía con precisión lo que iba a salir, el cuadro que iba a pintar, como si tuviese una foto ante los ojos veía con una claridad bárbara la imagen final, de modo que sólo había que hacerlo y ya estaba. Al principio esto me resultaba estimulante pero, en seguida, me di cuenta de que, habiéndolo ‘visto’ ya de antemano, hacerlo era un aburrimiento. Esa fue, en realidad, la razón por la cual comencé a interesarme por la escultura o, mejor, la razón por la que empecé a hacer objetos. Porque ahí ignoraba lo que podía pasar. Quería ver qué salía, me interesaba ‘el no saber hacer la cosa’. Escribí hace tiempo un cuantecito sobre este asunto. Habla de que hay que hacer lo que no sabes hacer. Hacer desde lo que no eres; ser siempre principiante porque lo que me estimula es idagar. En lo que sabes te ataca el aburrimiento. Y eso sí que no. Quizá, pensándolo bien, sí sea pintora. Me gusta mucho manchar, ensuciarme, trabajar con los colores… Pero también te podría decir otra cosa”.
“Aquí lo que pasa es que nada es de una sola manera, ni un campo, ni una persona, nada es fijo. Aquí todo muta. Y eso sí que es fácil de observar. Así que yo procuro que esas mutaciones se den a la vez en la pieza. Porque quiero contar el mundo entero… Por eso también podrían ser infinitas, en el sentido de que yo ahora cojo una pieza del 92 y seguiría mutándola. Con algunas lo he hecho en esta exposición, simplemente poniendo un objeto de otro signo al lado y zzssiiit… se deslizan a otro significado y esos corrimientos están muy bien. En realidad, mi ingrediente preferido es la metáfora. Así que puedo ser puedo ser muy ñoña, pero luego me lo llevo al horror pasando por la risa. Si pasas del punto de vista fijo, puedes ponerle a una señora la nariz en una oreja, como hacía nuestro amigo, pues esto es igual pero no con narices, sino con significados.
Es verdad que relativizo, pero no por descreimiento, que también (ya empiezo), sino porque creo que esto del mundo es muy complejo; es decir, rico; es decir, prolijo, exuberante, chocante… ¡Tú fíjate cómo es un pulpo! ¡O tú abuelo!”.
“No he sido consciente de la carga de humor en mi trabajo hasta que la gente empezó a insistir en ello, lo debían ver muy claro. No me veía a mi misma como una persona con mucho sentido del humor, hubiera pensado más bien que era seria. Ahora ya no. No creo que busque, al menos de forma deliberada, poner barreras. Yo uso muy ex profeso los colores para decir lo que quiera en el tono que quiera, y lo puedo decir amablemente, humorísticamente, sonriendo… Hablo de lo que me preocupa, de lo que me molesta, me obsesiona o me tiene loca. Bien sé que hablando con esos colores habrá gente que se quede ahí. Pero, por favor… esos rojos son manchas de sangra aunque parezcan flores. Que yo sea jovial, porque use mucho el amarillo es una estupidez. Desde siempre he luchado con el color como arma arrojadiza, como lo opuesto al negro, a la madera, al hierro, a la piedra, contra lo grande, el mueso, lo neutro, lo pesado. Mis armas son los colores, los materiales corrientes, la ligereza y unas escalas y unos tamaños que tienen que ver físicamente conmigo».
“Nunca había pensado que mi obra contuviese un aspecto contagioso; si es así supongo que quiere decir que algo estimula o atrae al espectador. Desde luego, cuando me encuentro con una obra o un artista que verdaderamente me gusta, me iría corriendo al estudio a trabajar porque, de alguna forma, me ha cargado de energía. Si lo que apuntas fuera verdad y eso le pasase a quien ve mi obra, me halagaría muchísimo. Querría decir que había afactado a su percepción. Lo que sí me ha sucedido con mucha frecuencia ha sido escuchar comentarios del tipo ‘qué jovial’, ‘qué alegre’, ‘debes estar estupendamente jovial’… Y yo me preguntaba por qué le había dado tanta alegría a una persona una obra que hablaba de cosas penosas o terribles. También me choca que mi obra choque, como si no vivieramos entre caniches, brócolis, hígados, dedos gordos… etc. Quien se haya fijado bien, bien en un gato, ya tiene de qué sorprenderse para toda la vida”.








































